El error de USD 60 millones de Apple en China: La lección definitiva sobre el principio de territorialidad

Certificado oficial de registro de marca en China con sello rojo del gobierno

En 2010, cuando Apple lanzó su icónica tableta iPad, el mundo entero la recibió como una revolución. Sin embargo, lo que pocos sabían era que, desconocer el principio de territorialidad y conocer el titular de la hicieron que la empresa enfrentara una batalla legal que le costaría 60 millones de dólares y una lección dolorosa sobre cómo funciona el derecho de marcas en China. Este caso, que se convirtió en un hito para las empresas extranjeras, es la demostración más contundente de por qué la territorialidad de la marca no es un tecnicismo legal, sino un principio comercial que puede definir el éxito o el fracaso en un mercado de mil millones de consumidores.

El origen del conflicto: Proview y la anticipación china

Mucho antes de que Steve Jobs presentara el primer iPad, una empresa china había registrado la marca. Se trata de Proview Technology (Shenzhen), un fabricante de pantallas de computadora con sede en Shenzhen que, en el año 2000, registró la marca “iPad” en China, y obtuvo su aprobación en 2001. En aquel entonces, Proview lanzó un producto llamado IPAD (Internet Personal Access Device), que no tuvo éxito comercial. Pero el registro quedó ahí, latente.

Apple, al planificar el lanzamiento global de su tableta, actuó con la intención de asegurar los derechos de la marca. En 2009, a través de una empresa pantalla llamada IP Application Development Ltd., con sede en el Reino Unido, compró los derechos de la marca “iPad” a la filial taiwanesa de Proview por apenas 35.000 libras esterlinas (unos 55.000 dólares). Sin embargo, y aquí está el error fatal, Apple negoció con la entidad equivocada. La filial taiwanesa de Proview no era la titular de la marca en China continental; esa era Proview Technology (Shenzhen).

El principio de territorialidad: la clave que Apple ignoró

El principio de territorialidad establece que los derechos de una marca solo existen y son exigibles en el país donde se ha obtenido el registro. Es decir, el hecho de que Apple poseyera la marca “iPad” en Estados Unidos, Europa o cualquier otro país no le otorgaba ningún derecho automático en China. Para estar protegido en el gigante asiático, Apple debía registrar la marca allí, o adquirirla de su legítimo titular chino.

Apple, confiando en su poderío global, asumió que el acuerdo con la filial taiwanesa era suficiente. Pero la ley china no funciona así. El derecho de marcas en China se rige por el sistema de “first-to-file” (primero en presentar, primero en derecho), consagrado en el Artículo 31 de la Ley de Marcas. Bajo este sistema, el derecho exclusivo se otorga a quien primero solicita el registro, independientemente de si ha usado la marca o no. Proview (Shenzhen) había presentado su solicitud en el año 2000, años antes de que Apple siquiera soñara con lanzar el iPad. Bajo la ley china, Proview (Shenzhen) era el titular legítimo.

La batalla legal y la costosa derrota

Cuando Apple intentó transferir el registro de la marca a su nombre en 2010, la Oficina de Marcas de China rechazó la solicitud, señalando que el acuerdo de cesión no era válido porque no había sido firmado por el titular correcto. Apple, entonces, demandó a Proview (Shenzhen) en 2011, pero perdió el caso ante el Tribunal Intermedio de Shenzhen en diciembre de ese año. El tribunal falló a favor de Proview, confirmando que la empresa china era la dueña de la marca en el territorio continental.

La situación se volvió crítica para Apple. Proview solicitó a las autoridades de varias ciudades chinas que ordenaran a los minoristas retirar todos los iPads de sus estanterías. El lanzamiento del nuevo iPad en China se retrasó, y Apple enfrentaba la posibilidad de no poder vender su producto estrella en uno de sus mercados más importantes, que representaba aproximadamente el 20% de sus ingresos globales en ese momento.

Finalmente, en julio de 2012, Apple cedió. La Corte Superior de la Provincia de Guangdong anunció que Apple había pagado 60 millones de dólares a Proview Technology (Shenzhen) para poner fin a la disputa. El acuerdo entró en vigor el 25 de junio de 2012 y permitió a Apple obtener los derechos de la marca iPad en China. Proview, que atravesaba una difícil situación financiera con deudas superiores a los 400 millones de dólares, utilizó el dinero para pagar a sus acreedores.

La lección para las empresas latinoamericanas

El caso Apple vs. Proview es mucho más que una anécdota costosa. Es un recordatorio de que, en China, ninguna empresa, por grande o famosa que sea, está exenta de respetar el principio de territorialidad. La marca es un activo que se protege país por país, y China no es la excepción.

Para las empresas latinoamericanas que están dando sus primeros pasos en el mercado chino o que ya tienen proveedores allí, la lección es clara: registrar la marca en China antes de vender, antes de fabricar, antes incluso de negociar. El sistema “first-to-file” no perdona la demora. Si un tercero registra su marca primero, usted podría verse obligado a pagar una suma millonaria para recuperarla, como le sucedió a Apple, o peor aún, podría perder el derecho a usar su propio nombre en el mercado chino.

Apple aprendió esta lección con una factura de 60 millones de dólares. Usted tiene la oportunidad de aprenderla sin ese costo. Actúe con anticipación. Proteja su marca en China desde el primer día.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *